En un momento de mi vida fui la sombra y el cargar de muchos. Pasando los días, vi que me encontraba en una encrucijada donde tuve que decidir por mi seguir enredado en las drogas y las noches sin escuchar a los demás. Terminé perdiendo lo que me rodeaba, padre, madre, hermanos, y en ese momento sentí que se había acabado el ser una carga y la sombra de aquellos que a mi alrededor estaban. Pero pasé a ser la preocupación de una persona que Dios mismo puso en mi vida. Él había visto que me esforzaba pero era torpe, fue quien me aconsejo y me dijo que él venía preparado para romper todo aquello que en mi no crecía. Pase por momentos de charlas profundas, que fueron para nutrir mi ser. Fue quien me enseño que soy de los que persisten e intentan pero lo que él me dijo fue que intentar es de valientes. Me enseñó que hay personas que ni siquiera logran intentarlo. Fue algo que hasta el día de hoy lo recuerdo y me hace saber que hay que buscar lograrlo, no rechazar lo que me proponga.
Gracias a Armando Cabello, que fue quien me enseñó que en la vida nada es fácil y que debemos poner siempre de nuestro mayor empeño para poder ser ejemplo de vida, aunque sea para una sola persona y así sabremos que valió la pena resistir y seguir.
Marcelo Varas
Foto de Jordan Benton