Al ser el más grande de mis hermanos recuerdo cuidar a los más chicos, también jugar. Soñaba con ser chofer de camión, me gustaba viajar y como mi papá se dedicaba a eso siempre pensé que iba a hacer eso. Después mi papá se fue y me di cuenta que eso no iba a poder ser.
Probé con el rubro de la panadería y estuve ahí de los 13 años hasta los 15.
Después mi lugar empezó a ser la calle: era bueno mangueando, vendiendo estampitas y cartoneando, podía acostarme y levantarme cuando quería. Pero también es lo peor, es pasar frío y andar mojado. Pasados unos años mi hermano de Pigüé me sacó de la calle y empecé el laburo de albañilería. En eso creo que soy bueno y me gusta. Ahí estuve 10 años. Estuve muy bien ahí y me volví por una mujer.
Acá en Bahía volví a trabajar en obras con mi cuñado, pero después volví a la calle.
Hoy cartoneo con mi amigo íntimo, pero sigue siendo difícil la vida en la calle.