Surgió a los 6 años, yo divirtiendome solo como siempre, jugando con mi pelota de trapo, di el paso más grande de mi vida sin saberlo: natural, como de costumbre, sintiéndome el más grande del mundo. En eso escuché el gol de boca, salí gritando, me sentí único. Mi padre escuchando el partido Boca-Velez, gritá el gol de Boca saludando hacia la lejanía de mi patio, durante un rato largo. “A tomar la merienda” dijo mi mamá.
No dormí esa noche pensando en ese gol. Me gustaron los colores, amarillo como el sol, azul como el cielo. Así nació ese amor incondicional, hoy convertido en pasión.
Como dicen los que saben, quien conoce mi locura, entiende mi pasión.
Gracias por tantas alegrías y también tantas tristezas. Pero siempre con amor.
Te sigo, como mi sombra a mi ser.
Estoy orgulloso señores, soy bostero y qué.
Nestor Aguilera