No recuerdo exactamente cuando comenzó, lo único que sé es que fue un domingo con mi abuela. Ella preparaba tallarines con tuco, yo miré y le pregunté si podía ayudar y ella con una sonrisa dijo que sí. Me lave las manos y empezamos. La ayudé tanto que perdimos la noción del tiempo y cuando probé pude sentir todo ese cariño y amor en un solo plato de comida. Y ahí fue donde verdaderamente me enamoré de la cocina.
En el 2013 ella falleció y se abrió un agujero negro dentro mio. Por 5 años no volví a tocar un utensilio. Para su cumpleaños fui a verla al cementerio y esa noche soñé con ella. Después de lágrimas y alivio fue ella la que me dijo que continúe con la cocina y que le diera a cada plato toda la pasión y amor que pudiese dar.
Y así es como me puedo expresar también a través de las comidas y es gracias a ella que quiero ser un chef admirable y reconocido.
Matías Joel Flores
Foto de Мария
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