Espejos
Simétrico punto de fuga,
Llano tal laguna,
Luz horizontal, muy cercana,
Comienzo del día,
Un fuego que no quema,
La razón que refleja,
Y que está sobre una nube,
Arena de cielo y espuma,
Sol con premura,
Aquel día madruga la vista.
Víctor Emanuel Quiyena
Poesía libre
Un eco trazado de tiempo quedó,
Con mi nombre sonando en unísono,
Florece quien lleva la victoria,
Se enlaza como hiedra al muro eterno,
En un trozo de él, con el humano,
Tal estambre de un manto,
en despliegue se vuelve a tejer,
Que al hijo lo cubre de la herida mortal,
En principio un fin una y otra vez,
La vida que ha de brotar seres fugaces,
Ya nada lo a de matar,
y no hace falta esperar,
Llegué y mi he de quedar,
En Tierra soñar, solar interacción,
Más allá de toda acción,
Queriendo recreación ficción de función,
Sin limitación, ni finalización ni Dios
Amor por la libertad
La primavera en mi vida fue poder dejar el consumo, la locura, por amor a la familia y amigos, pero sobre todo, por amor a mi. Porque un pájaro nace con su libertad y simplemente quiere ser libre. Un pájaro encerrado es muy triste.
Anónimo
Esperar el Bondi súper detallado
Corro paso tras paso, son muchas las gotas que me caen encima mojándome, llegó hasta mí la garita, miró hacia arriba, gotea el techo mientras lo veo buscando goteras, algún defecto de su fabricación. Llevó la mano al bolsillo para sacar el celular, le enciendo la pantalla, desbloqueo, veo sobre la carátula del mismo la hora que marca el momento. Falta bastante para que el bondi pase por la garita, son las tres. Hay que esperar. Veo el asfalto, mojado, pero ya sin lluvia, igual trillado, nervioso el lunes trajo desgaste y aureolas de aceite, prisma callejero. Veo lejos a la distancia, el bondi no llega, un perro acostado de la lado zafa más que yo de la lluvia acá su refugio miró al perro, él ve el agua correr por el lado de la calle del cordón. Veo otra vez a lo lejos una luz verde parece qué el bondi allá viene, lo veo acercarse, extiendo el brazo en señal de querer subir, frena, abre la puerta, subo, me fui.
Penumbras
En la penumbra de la noche tu voz impide mis sueños,
que tonto querer ser dueño de quien no entiende rencores. Tú me quieres como amigo, yo te quiero como amante.
No sé qué es más importante.
Si tu amistad o mi empeño
de llegar a ser tu dueño, aunque fuera solo un instante.
Pido a Dios que tú me entiendas.
Que te amo y es por eso
que me atormenta el desprecio.
Cuando de tu boca quiero robar un beso mi reina.
Ni la furia de los mares,
ni la luz del horizonte,
se imaginan que este hombre,
se está muriendo de a poco
y tiende a volverse loco,
si tu no quieres besarlo.
“La cita”
Te he citado en esta mesa
para regalarte dos cosas;
lo primero es esta rosa
que corte con el anhelo
de que lleves en tu pelo
y haga juego con tu boca,
la segunda es mi palabra
que es la de un caballero.
Que hace el esfuerzo en vano
de no acariciar tus manos,
y echar a rodar sus dedos
por la senda de tu cuerpo
que está lleno de misterios,
misterios a los cuales temo
porque soy un caballero
Que con capa y sin espada
lucha incansablemente por ese amor
que quiere para su reino llevar,
y así poder entregar
el amor que siente dentro.
Ya que no es un amor casual
el amor de un caballero.